viernes, 18 de febrero de 2011

Libres para decir la verdad

Pulsando sobre la imagen podrías acceder a un discurso de Cantinflas que, a pesar e los años, mantiene total actualidad.
Destaco sólo una cosa: la necesidad de ser personas libres para decir la verdad; y ser libres implica renunciar a la esclavitud / privilegios de los cargos, etc...  Que l disfrutéis.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Amor y erradicación del mal

A raíz del diálogo en la anterior sesión del seminario, sobre hasta dónde llega el pacifismo, dónde está el límite de la mansedumbre que señala la bienaventuranza, Félix Felipe nos hace llegar el siguiente texto que sin duda aporta nuevos argumentos. Como decía el Padre Häring: "lo importante es dar buenas razones con mansedumbre"

El amor a los enemigos en la realidad compleja de nuestro mundo es también complejo; ha de integrar y armonizar amor y erradicación del mal. El amor a los enemigos de ninguna manera implica que uno encuentre menos aborrecible el mal. La existencia y la seriedad del mal es la verdadera razón de que haya enemigos, y este mal, que es la fuente de la enemistad, es detestado en razón al amor a los enemigos. El odio no se dirige a las personas, sino a las obras, aunque, dada la compenetración entre persona y obras, también afecta a las personas. Si uno es insensible o cierra los ojos al mal real en el mundo, en su enemigo y en sí mismo, entonces no comprenderá como amar a los enemigos, al no comprender la razón de la enemistad. El amor auténtico consiste en detestar el mal y adherirse al bien (Rom. 12, 9). Por eso, se ama al enemigo, pero se detesta y se combate la injusticia, se lucha por cambiar y sustituir la sociedad injusta por una sociedad justa, la opresión por la libertad, el egoísmo por el amor, la muerte por la vida. El amor al enemigo no oculta ni olvida la violencia cometida contra las víctimas y tratará de erradicar las condiciones, las estructuras y los procesos, que permiten y promueven la violencia. No es posible el amor sin justicia y sin la verdad.

Hay que amar al pecador, pero el pecado hay que erradicarlo y esto de alguna manera es un ataque al pecador. La liberación de la opresión implica la destrucción del opresor en cuanto opresor, y esto es una tarea difícil y delicada, pero no puede ser abandonada por amor a los oprimidos. Por amor hay que acoger al pecador, perdonarle, pero dicho amor implica también estar dispuesto a imposibilitarle sus frutos deshumanizantes para los otros y para sí mismo. El amor a los enemigos no significa que no se tengan, ni significa que se niegue que son enemigos, ni quiere decir que se eviten conflictos, ni que no debamos entrar en confrontación con ellos, puede ser que tales hechos sean el único camino eficaz para combatir las situaciones, para derribar a los ídolos de la muerte de sus tronos. Los que mantienen una situación generadora de sufrimiento injusto, de asesinato, son enemigos de todos. Por eso, la única forma de amar a todos, incluidos a los enemigos, es comprometerse en la lucha para derribar el sistema que crea enemigos. Éste parece que fue el talante de Jesús: ama a los oprimidos estando con ellos, y ama a los opresores estando contra ellos. De esta forma Jesús es para todos.

miércoles, 12 de enero de 2011

Reflexiones acerca del dolor y el sufrimiento

En esta reflexión convergen dos preocupaciones de estos últimos días: por una parte, la oposición de un grupo de revisión de vida a plantearse hechos negativos, pues resulta mejor fijarnos en las cosas positivas; por otra, la reflexión surgida en la preparación y puesta en común, en otro grupo, de un espacio de oración acerca de la bienaventuranza, “Bienaventurados los que sufren y lloran, porque serán consolados”.
Comprendo que la relación con el dolor y el sufrimiento humano no es una cuestión agradable, menos si tenemos en cuenta que vivimos en una sociedad afanada en la búsqueda del bienestar, que no quiere problemas ni sufrimientos. Pero ese dolor es síntoma de que algo funciona mal, y misión nuestra es hacer que aflore para poder afrontarlo y tratar de remediarlo. Por otra parte, si realmente queremos pasar una itv de nuestra vida, y hacerlo con los parámetros de Jesús, es una cuestión que no podemos obviar. Trataré de resumir algunas razones:
  • Es necesario “bajar al encuentro de Dios” en seguimiento de Jesús que se abajó hasta el último peldaño de la condición humana (Flp 2, 6-8). Si miramos hacia arriba, si consideramos que el dolor no afecta a Dios, si creemos que Dios sólo se encuentra en los espacios no contaminados por el pecado, la injusticia,... no lo vamos a encontrar, al menos no vamos a encontrar al Dios de Jesús.
  • Cuál es el Dios que nos revela Jesús. Si nos fijamos, Jesús no formó un pueblo innumerable como Abrahán, no lo saca de la esclavitud como Moisés, ni lo hace fuerte como David, no construye un templo como Salomón para que Dios moré en medio de la nación. Jesús fue muerto en la plenitud de su vida. ¿Qué Dios nos revela?:

  1.  Un Dios cercano, prójimo de los últimos. (Y no lejano). Los últimos son sus amigos, sus vecinos, sus prójimos, ante los que no pasa de largo en modo alguno,
  2. Un Dios débil (en vez de un Dios fuerte). Nace como un niño inevitablemente débil y pobre, y muere sin ningún poder social. Jesús, actuando desde la debilidad, desde el lado de los últimos a los que se acerca, plantea a las personas concretas (pescadores como Pedro y sus amigos, a la samaritana en el pozo, a los que acuden a la sinagoga, a Mateo el recaudador, ...) preguntas que le ayudan a convertirse, a transformarse saliendo del círculo de las leyes, ...
  3. Un Dios castigado (y no un Dios que castiga). En tiempos de Jesús –y aún hoy-el pecado, la enfermedad, la pobreza, incluso la muerte a destiempo , eran expresiones de un castigo de Dios por los pecados cometidos, inclusive se podía castigar en los hijos los pecados de los padres. Pero lo que castiga, y con lo que nos castigamos unos a otros es con el pecado, cuando damos la espalda a sus propuestas y mandatos y desatamos fuerzas de destrucción que van erosionando la vida o la destrozan completamente. En la cruz aparece Jesús como un “maldito”, siendo la expresión máxima de la debilidad de Dios
  4. Un Dios resucitado (frente a un Dios impasible).Muchas veces se nos ha presentado la imagen de un Dios inalcanzable por el sufrimiento humano, ubicado en su cielo inaccesible, en una felicidad inmutable; mientras el dolor es visto como propio de la condición humana que tiene que llevar adelante la historia. En Jesús descubrimos que el sufrimiento de cada persona es también el sufrimiento de Dios; que el dolor del mundo es la pasión de Dios, y que en consecuencia, la pasión de Dios tiene que ser inseparablemente la pasión por este mundo. Este Dios nos muestra que también en esta vida se puede experimentar el dinamismo de la resurrección en las personas rotas. 
  •  Jesús nos enseña que, en todas partes y en todas las personas, se está realizando lo mismo que él vivió: el Padre está a su lado asumiendo su dolor. Sin esta realidad pascual, que sólo podemos asumir junto a eso hecho negativos que no son sino signos de muerte que expresan el escándalo de vidas rotas, de sufrimiento,... sería imposible descubrir a Dios. 
  • Podemos decir que Dios se haya escondido en el sufrimiento del justo Jesús, de todos los justos y, en definitiva de todas las personas. Por tanto, cuando miramos las situaciones de pobreza lo que hacemos es mirar la penumbra de sombra (nunca su ausencia). Por eso nuestra metodología pretende formar esa sensibilidad para descubrir a Dios escondido en los crucificados de la historia, y también en los crucificadores, sobre los que se extiende el perdón de Jesús. Me parece que esta metodología es necesaria para poder captar la realidad en toda su hondura.
En cierto sentido podemos decir que pretendemos la formación de “místicos de ojos abiertos” del seguimiento del Jesús pobre y humilde del evangelio, que asume el dolor del mundo y lo atraviesa por su mismo centro, sin esquivarlo y sin desintegrarse. Este es el milagro del amor, que es más fuerte que la muerte, y que puede avanzar en medio de la noche con un alba presentida en las entrañas como certeza última.

jueves, 30 de diciembre de 2010

AÑO NUEVO, DOLOR VIEJO

Tumba de inmigrantes sin identificar en el desierto que separa Mauritania del Sáhara occidental.
No me resisto a incluir en el blog la reflexión que con motivo del día de los inocentes, o con la llegada del nuevo año, hace el arzobispo de Tánger Fr. Santiago Agrelo, ya que es un ejemplo práctico de cómo podemos mirar la realidad que nos rodea, de cómo leer los signos de los tiempos y desenmascarar los ídolos que nos acechan, a menudo bajo la forma de demonios inteligentes agazapados en nuestras mentes bienintencionadas.

Tenía que hablar de la paz, pero he de cambiar argumento.
El correo que recibí decía así: “Cuarenta y dos personas detenidas en Mesnana en nochebuena. Entre ellas mujeres embarazadas y mamás con bebés. Algunos enfermos.
Uno declara que habían salido al mercado para comprar algo para la cena, otros estaban cantando a la navidad cuando tocaron a su puerta”.
Dos días antes nos habíamos encontrado. Bajamos a la cripta de la catedral. Estaba prevista oración común, mesa común, y un obsequio que cada uno pudiese llevar a su casa. Presidía su pastor, un joven negro, revestido de túnica blanca, deslumbrante como luz de resurrección. Cantaron con el alma, como el alma de África sabe cantar. Escucharon la palabra del pastor. No sé de qué les habló, pero sé que participaron en el sermón con aclamaciones de alabanza y asentimiento por cuanto el pastor les decía. Era una hermosa vigilia de Navidad, para gente buena de África, para hombres, mujeres y niños que buscaban en el canto, en la palabra y en la oración una presencia amiga y la paz que necesitaban para que el cielo los cobijase en horas de miedo.
Hoy están detenidos. Aislados. Sin comida. Angustiados. Hombres, mujeres y niños, gente peligrosa que asalta el cielo con oraciones y pone en peligro los sueños de Europa. Mañana los habrán deportado. No volverán a sus casas. Serán entregados al desierto, chivos expiatorios de nuestra salud económica, animales que abandonamos porque nos molesta su presencia.
No me pregunten quién es el miserable que los va a entregar, pues no es más que un mandado del sanedrín que lo paga.
Europa legisla y paga: los fuertes determinan dónde empieza y dónde acaba la libertad de los débiles, los sobrealimentados deciden sobre la mesa de los hambrientos, de modo que a los pobres no sólo les falte el pan, sino que se les cierren también los caminos para que puedan ganarlo dignamente.
La desesperación de los africanos en las comisarías de Marruecos la justifican leyes europeas y la subvenciona el euro.
Hoy, desde África, sube hasta Dios el grito del dolor inocente, y ese grito será testigo de cargo contra los dioses que continúan crucificando al hijo del hombre.

jueves, 23 de diciembre de 2010

La propuesta de Belén a nuestro mundo actual

Navidad, Discordancia Esperanzadora

En nuestro mundo, tan amenazado por la crisis, la pobreza, la exclusión... y oscurecido por tantas malas noticias, la Navidad nos ofrece otra luz, que nos posibilita verlo desde la mirada de Dios. Modelos de esta nueva mirada son María, José y los pastores, que descubrieron otra realidad que les llenó de alegría y esperanza.
Esta nueva realidad es el nacimiento de Jesús, un niño ignorado, débil, rechazado, pero en Él se inicia una nueva humanidad y es portador de una gran noticia para todo el pueblo, es el salvador. 


 

En María “Dios se ha hecho carne.


En nuestro mundo dominado por “los mercados”, contaminado por el poder, por la ley del más fuerte, por el afán del tener y consumir, se ha encarnado el Dios de la vida, de la ternura y misericordia y desde dentro lo va transformando.
Desde el fondo de nuestra realidad pecadora Dios hace brotar la salvación.
Belén hoy sigue proponiendo una alternativa radicalmente opuesta a la del mundo:

  • Frente al poder y la ley del más fuerte, la debilidad;
  • Frente a la violencia y culto a la fuerza, la no-violencia, el perdón y la reconciliación;
  • Frente al deseo de tener y consumir, la cultura liberadora de la pobreza. 
Esta es la propuesta de Belén a nuestro mundo actual

domingo, 19 de diciembre de 2010

Relato de la creación y diálogo intercultural.

En la reflexión sobre el relato de la creación (Gn 1,1-2,4) surgieron muchos aspectos de una gran riqueza de cara a un proyecto liberador. Destacamos uno que tiene que ver con el pasaje en que se dice “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza... Y creó Dios a los hombres a su imagen; a imagen de Dios los creó; varón y mujer los creó”.

Dios quiere la unidad en la diversidad. De la unidad y de la diversidad nacerá la vida. Afirmación que sirve para sirve para destacar que en una realidad como la nuestra marcada por la multiculturalidad, de esa unidad en la diversidad, nacerá la novedad, emergerá un nueva sociedad integradora de las diferencias, que haga la vida para todos los hombres y mujeres, creados a su imagen y semejanza.

De cara a este diálogo intercultural, se señaló que la visión cristiana de la creación puede aportar algunos elementos importantes para la construcción de la nueva sociedad integradora. En concreto:

  • La idea de ser hijo/a que implica aceptar que el origen de la vida es la gratuidad, y que nos lleva a combatir la existencia actual de hombres y mujeres sin derechos.
  • La idea de hermano universal. El Dios cristiano no es un ser solitario, sino que es familia, comunidad; de aquí la necesidad de combatir el individualismo, o la lectura de derechos humanos en clave individualista, a fin de construir un mundo más solidario
  • Creado como ser libre y señor de la creación. Comprensión que nos lleva a combatir las modernas forma de esclavitud, sobre todo esa que reduce al ser humano a productor y consumidor, y que lo aliena en lo más profundo de su ser.

Pobreza espiritual: ser libres para ser pobres; ser pobres para ser libres.

En nuestra reflexión sobre la primera bienaventuranza (Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos) se fue señalando que ser pobre de espíritu es despegarse de las cosas: dinero, convicciones, ideas políticas o religiosas, etc. que recuerda a Eckhart: “pobre de espíritu es aquel que no quiere nada, que no sabe nada y que no tiene nada”.

Vivir esa pobreza espiritual requiere integrar la oración y la contemplación en nuestra vida cotidiana. En ese sentido se recordó la aportación de Charles de Foucauld y, en particular su oración del abandono (... Haz de mí lo que quieras... Lo acepto todo,... Pongo mi vida en tus manos...)y en dejarnos seducir por Crist4o crucificado, como han hecho los grandes santos.

Esta pobreza espiritual también tiene sus peligros y, en particular se señalaron algunas cuestiones que pueden hacer mucho daño a la comunidad: el rico de espíritu (el fariseísmo) que se cree pobre y, desde su autocontemplación se cree capaz de juzgar y condenar a todos; o a las personas que acumulan para sí, sin compartir.

La opción por la pobreza supone ser pobres para ser libres; así mismo reconocer que hemos sido creados libres, una libertad para ser pobres. Asumir este camino no es fácil, pero hemos de llevarlo a nuestra vida personal, familiar,.... transformarnos nosotros para poder transformar.

Esas dificultades nunca pueden llevarnos a renunciar a la utopía, pues eso sería tanto como condenar a los pobres a su suerte, sin posibilidades de cambiar. Al contrario, deben llevarnos a recordar como en la Biblia las mujeres estériles juegan un papel determinante: la vida que surge allí donde parecía imposible.